Inmunoterapia

La inmunoterapia se basa en la activación selectiva de las defensas del cuerpo, al sistema inmune; para que pueda combatir los tumores mediante el uso de fármacos, que se aplican de forma intravenosa. De modo que las defensas del organismo adquieren la capacidad de combatir un tumor de la misma forma en que lo harían con una bacteria.

Ciertamente, el cáncer tiene la habilidad de detener la respuesta del sistema inmune. Los tumores se hacen invisibles a las defensas del cuerpo haciendo uso de distintos mecanismos entre los cuales se encuentra la expresión de proteínas. Los fármacos usados para la inmunoterapia se encargan de bloquear dichas proteínas, de forma que las defensas reconozcan el tumor y consigan eliminarlo.

No debemos confundir la inmunoterapia con una vacuna. La inmunoterapia a diferencia de las vacunas se encargan de desbloquear los mecanismos de defensa del tumor cuando este ya se ha presentado, por lo que no se trata de un tratamiento de prevención. Las vacunas son administradas antes de que se presente un agente nocivo para que las defensas del cuerpo sean capaces de actuar rápida y eficazmente.

¿En qué casos se recomienda la inmunoterapia?

Actualmente, este tratamiento está especialmente indicado en casos de tumores sólidos con metástasis. La inmunoterapia puede además ayudar a retrasar las recaídas en pacientes de melanoma. Las investigaciones continúan y se está evaluando la efectividad en otros tumores. No obstante, los casos en los que se ha registrado mejor respuesta son de melanoma y cáncer de pulmón. Debido a que en ambos tipos existe una carga elevada de mutaciones, se piensa que esto libera más antígenos (también conocidos como proteínas anómalas).

En los dos casos citados anteriormente, en diversas ocasiones ya se emplea la inmunoterapia incluso antes que la quimioterapia. No obstante, no existe en la actualidad una prueba clara que permita reconocer de antemano que la inmunoterapia funcionará mejor que la quimioterapia.

¿Qué resultados se pueden esperar de la inmunoterapia?

La reducción del tamaño de la metástasis suele tardar menos de 4 meses para la mayoría de los pacientes. Sin embargo, las mejoras de los síntomas suelen apreciarse de forma casi inmediata, en días o pocas semanas.

Hay que tener en cuenta que, los resultados y la evolución es distinta en cada paciente. Esto hace difícil determinar la cantidad de sesiones que serán necesarias para ver los resultados. En la actualidad la mayoría de los pacientes de cáncer no responden a la inmunoterapia. Los pacientes que responden de forma positiva, deben continuar el tratamiento de forma prolongada. La continuidad del tratamiento o búsqueda de otras alternativas dependerá de la evolución del propio paciente.

En la mayoría de los casos, la inmunoterapia se tolera bastante bien, incluso mejor que la quimioterapia. No obstante, en el 20% de los paciente se suelen presentar reacciones adversas que pueden afectar órganos y glándulas normales del cuerpo. El 10% de estas reacciones pueden ser muy graves, de hecho causar la muerte. Para prevenirla es muy importante que los médicos valoren los efecto adversos de los tratamientos aplicados y que los pacientes aprendan a reconocer de manera precoz.