Tratamientos caseros para la fascitis plantar

La fascitis plantar es uno de los motivos de dolor crónico en el talón. 

Fascitis plantar

Aquí te presentamos algunos tratamientos caseros que te ayudarán a remediarla. Se trata de una deformación o desgarro de la fascia plantar que causa irritación, inflamación y dolor. El problema comúnmente se desarrolla  a lo largo del tiempo y puede tardar meses o incluso años en sanar. Asimismo, es posible que pasen años desde que la fascitis plantar comienza a formarse hasta el punto en que comiences a notarlo. Y por tanto suele tomar tiempo para sanar. No obstante, hay algunos tratamientos sencillos que se pueden realizar en el hogar.

Causas de la fascitis plantar

Generalmente ocurre como consecuencia de actividades relacionadas con el deporte que implican correr y saltar. Asimismo, puede estar relacionada con la mecánica anormal del pie o mala elección del calzado. 

Otros factores que aumentan el riesgo de padecer fascitis plantar son:

  • La edad: Ocurre mayormente en personas entre 30 y 60 años.
  • Obesidad: Hay mayor probabilidad de que ocurra si sus pies están soportando más peso del que pueden. 
  • Estar de pie de forma prolongada: Permanecer de pie sobre superficies duras por varias horas puede dañar el tejido.

Remedios caseros para la fascitis plantar

Si se detecta de forma temprana, la fascitis plantar se puede solucionar con algunos tratamientos sencillos que se pueden realizar en casa.

  1. Descanso y estiramientos. El descanso es una clave para la recuperación y es buena idea combinarlo con ejercicios diarios de estiramiento. Los estiramientos para los pies evitan que la fascia plantar se contraiga más. Esto mejora la facilidad de soportar el propio peso al levantarse.
  2. Uso de calzado adecuado. Los zapatos no deben ser planos, deben tener apoyo y encajar perfectamente en el pie. Busca los zapatos adecuados para tu pie y biomecánica. Además, es aconsejable llevar siempre calzado, incluso en casa.
  3. Aplica hielo. Durante 15 minutos 3 veces al día. También, usa el tratamiento con hielo después de cualquier actividad extenuante o períodos prolongados de pie o sentado.
  4. Usa una férula. Puede ayudar a sujetar el pie y el tobillo de manera correcta mientras duermes. Para los casos más graves se recomiendan férulas nocturnas que ayudan a estirar y aliviar el dolor mientras descansas.

Recuerda que esto no sustituye la recomendación de tu médico. Para una correcta evaluación, diagnóstico y tratamiento de tu caso particular consulta a tu podólogo.