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10 actitudes positivas frente a la depresión

La depresión o enfermedad depresiva es un trastorno muy frecuente que se caracteriza por una perturbación del estado de ánimo en la que predomina un sentimiento de tristeza injustificado, y que casi siempre se acompaña de ansiedad, ideas repetidas de tipo pesimista, sentimientos de culpa y minusvalía personal, así como también de síntomas somáticos, entre los que destacan el insomnio, la fatiga, las molestias gastrointestinales, la pérdida o exceso de apetito, y la disminución o ausencia del deseo sexual. Con frecuencia se produce un enlentecimiento mental y físico: hacer las cosas cuesta más, se pierde memoria y capacidad de concentración. Por lo tanto, más que una enfermedad psiquiátrica, podemos decir que la depresión es un trastorno de todo el organismo: afecta al estado de ánimo, al pensamiento y al comportamiento, a la forma de comer y dormir, a la manera de sentirse con uno mismo y de pensar.

Afecta a una de cada 5 mujeres y a uno de cada 10 hombres, de manera que se calcula que sólo en España hay entre 1.200.000 y 1.500.000 enfermos con depresión. Según un estudio recientemente publicado, realizado por la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard (Estados Unidos) y la OMS (Organización Mundial de la Salud), la depresión será en el año 2020 el segundo mayor problema de salud del mundo, solo superado por los problemas cardiovasculares.

Los especialistas en Psiquiatría coinciden en el beneficio que supone que el paciente de una depresión, en cuanto esté mejorando, participe en su proceso de curación. Estos son los aspectos en los que puede ayudarse a sí mismo:

1. Es conveniente mantener cierto grado de actividad, mientras sea posible, eso si, sin establecer objetivos que supongan un gran esfuerzo y sean difícilmente alcanzables.  Tampoco que conlleven asumir grandes responsabilidades

2. Reconocer el efecto invalidante de la enfermedad en tanto que asumir que nuestras capacidades se han visto reducidas. Curarse tiene prioridad ante el nivel de rendimiento. Ya irá mejorando según avance el tratamiento y sus resultados.

3. Organizar las actividades de forma que sean asumibles, y priorizarlas. 4. No aislarse; esforzarse por estar con otras personas. Intentar que comprendan lo que nos pasa, pero sin sentirnos obligados a contárselo a todo el mundo. Podemos elegir con quien compartir nuestra intimidad.

5. Participar en actividades que nos hagan sentirnos mejor, sin grandes esfuerzos (ej. leer, ir al cine). Es muy recomendable hacer ejercicio físico, de forma suave.

6. No emprender acciones decisivas como son un cambio de trabajo o de domicilio, casarse, divorciarse, etc. Es aconsejable posponerlas. Lo primero es superar la enfermedad.

7. No aceptar los pensamientos negativos que nos asalten, son propios de la enfermedad.

8. Cumplir las indicaciones médicas, siguiendo el plan de tratamiento, en cuanto a acudir a la consulta como respecto al tratamiento farmacológico prescrito. Evitar el consumo de drogas, alcohol, u otras sustancias euforizantes. También es aconsejable no iniciar dietas alimenticias no controladas médicamente.

9. Expulsar los sentimientos de culpa. La depresión es una enfermedad, no un signo de debilidad.

10. Una vez  superada la enfermedad, reflexionar sobre qué factores de nuestra forma de ser y de nuestra forma de vida han podido contribuir al desencadenamiento de la enfermedad.